Alopecia Areata: qué es, síntomas, causas y tratamiento
¿Qué es la alopecia areata?
La alopecia areata es una enfermedad inflamatoria y autoinmune que provoca la caída del cabello en áreas redondeadas y bien delimitadas, generalmente en el cuero cabelludo, pero también en cejas, pestañas, barba y vello corporal.
No es contagiosa y afecta aproximadamente al 2% de la población mundial, pudiendo aparecer en niños y adultos de ambos sexos y de todos los grupos étnicos.
La pérdida puede variar desde pequeñas áreas hasta formas más extensas:
- Alopecia areata total: pérdida de todo el cabello de la cabeza.
- Alopecia areata universal: pérdida de todo el vello corporal.
A pesar de la caída, los folículos pilosos permanecen vivos, lo que permite que el cabello vuelva a crecer, incluso después de pérdidas severas.
Síntomas y manifestaciones clínicas
- Placas redondeadas sin cabello, de superficie lisa y brillante.
- Pelos en “signo de exclamación”: cabellos quebradizos y afinados en la base.
- Cabellos que pueden crecer blancos y recuperar el color posteriormente.
- En algunos casos, alteraciones en las uñas (puntos, estrías).
- Generalmente no hay dolor, picazón u otros síntomas físicos relevantes.
La forma más común es una única placa redondeada (conocida popularmente como “pelada”).

Foto: Cortesía Dra Maria Victoria Suárez
Causas y factores desencadenantes
La causa exacta es desconocida, pero los factores involucrados incluyen:
- Predisposición genética.
- Respuestas autoinmunes: el sistema inmunológico ataca los folículos pilosos.
- Estrés emocional.
- Traumas físicos o infecciones que desencadenan brotes.
Impacto emocional y calidad de vida
Aunque no causa daños físicos graves, la alopecia areata puede tener un fuerte impacto psicológico:
- Baja autoestima y ansiedad.
- Depresión y aislamiento social.
- Dificultades de adaptación en casos graves.
Pelucas, pañuelos, maquillaje correctivo y el acompañamiento psicológico pueden ayudar a reducir este impacto.
Comorbilidades asociadas
La alopecia areata puede estar asociada a otras enfermedades autoinmunes, como:
- Vitíligo.
- Enfermedades tiroideas (Hashimoto, Graves).
- Lupus eritematoso.
- Diabetes tipo 1.
- Psoriasis.
Por eso, en algunos casos el dermatólogo puede solicitar análisis de sangre y tricoscopia para evaluar el cuadro completo.
Diagnóstico
El diagnóstico es principalmente clínico, basado en la observación de las áreas afectadas.
Exámenes complementarios incluyen:
- Tricoscopia: examen detallado del cuero cabelludo.
- Test de tracción: evalúa la facilidad con la que se desprenden los cabellos.
- Biopsia de piel: en caso de dudas diagnósticas.
Tratamiento de la alopecia areata
Aunque no existe cura definitiva, diversos tratamientos pueden controlar la enfermedad, estimular el crecimiento capilar y reducir nuevas recaídas.
Opciones terapéuticas:
- Corticoides tópicos o inyectables (clobetasol, triancinolona).
- Minoxidil (tópico).
- Antralina.
- Sensibilizantes químicos (como difenciprona) en casos extensos.
- Metotrexato en situaciones refractarias.
- Inmunoterapia: respuesta satisfactoria en cerca del 50–60% de los casos.
- Inhibidores de JAK (baricitinib, ruxolitinib): medicamentos más recientes, con buenos resultados en estudios clínicos.
Apoyo adicional:
- Uso de pelucas, prótesis capilares y maquillaje correctivo.
- Acompañamiento psicológico.
- Grupos de apoyo para afrontar el impacto emocional.
¿La alopecia areata puede regresar?
Sí. La enfermedad tiene un curso impredecible: puede haber repoblación completa, estabilización o aparición de nuevas placas a lo largo del tiempo.
Cuidados y prevención
Aún no existe una forma de prevenir la alopecia areata, pero algunas medidas pueden ayudar:
- Reducir el estrés emocional.
- Mantener seguimiento regular con el dermatólogo.
- Evitar la automedicación.
- Usar protector solar en áreas descubiertas.
- Informarse sobre la enfermedad para reducir la ansiedad y el estigma.
¿Cuándo acudir a un especialista?
Si notas una caída repentina del cabello en placas redondeadas, consulta a un dermatólogo.
El diagnóstico temprano ayuda a elegir el tratamiento más eficaz y a prevenir la progresión.


